Amanecer desde el piso diecinueve
Para
contar lo que tengo que contarle, he de decirle que nunca le vi. He de guardar
los retazos, el aroma, los espasmos, la
intuición amordazada por el deseo, las corazonadas a las que no hice caso y he
de ocultarle si es preciso la manera en
que vi la luz de la luna tocando su cabello, tocando sus brazos, cubriéndolo
todo la noche en que pasó.
Golfo de México e Isla de Sacrificios, Boca del Río, Ver.










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