Serafín y su caballo
Si la vida fuera un camino y la felicidad trayecto
y no destino, creo que sería un poco así: rodeada de exuberante vegetación en
la que lo mismo se nos ofrecen los frutos mas exquisitos que los peligros mas mimetizados y a veces evidentes. Y la luz, que se nos deja entrever siempre a través de la
maleza, solo es cuestión de afinar la vista, seguir el trayecto, seguirle el
paso a ese asunto llamado vida y no
dejar de subir, a pesar de que a veces parezca que se va bajando
Cuesta de Balvarte; Juchique de Ferrer, Ver.



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