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jueves 12 de octubre de 2006

Amanecer desde el piso diecinueve

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Para contar lo que tengo que contarle, he de decirle que nunca le vi. He de guardar los retazos,  el aroma, los espasmos, la intuición amordazada por el deseo, las corazonadas a las que no hice caso y he de ocultarle si es preciso  la manera en que vi la  luz de la luna  tocando su cabello, tocando sus brazos, cubriéndolo todo  la noche en que pasó.

    Para escribirle, he de llenar  los espacios entre el horizonte  y lo profundo del mar, entre la ola y la orilla, entre la arena y la caracola, entre la luz de la luna y su espalda, entre el viento y mi recuerdo y he de guardar silencio mientras el rey sol se despierta de a poquito, inundando  de luz, cada trozo de espacio y cosas que fueron testigos de todo lo que ahora tengo que hacer de cuenta que no sucedió.

Golfo de México e Isla de Sacrificios, Boca del Río, Ver.

domingo 8 de octubre de 2006

Hongo

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Tan frágil y tan fuerte,
La humedad, generadora de vida
Savia milagrosa
el aire con su granito de arena  
y el agua que hace su parte
La vida que  nace.


En algún lugar cerca de Martínez de la Torre, Ver.

jueves 5 de octubre de 2006

Agua y Selva

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Aligeramos el paso  y nos detuvimos a beber el agua del arroyo. Andábamos revolviendo la madeja de sucesos que se nos mostraron en sueños a Zotzil, a Temoc a  Citlali y a mi. Mas delante veríamos de qué color es la luna y la casa del dios cuando se le ofrece el sacrificio. Mas tarde seríamos  pequeños mensajeros de mi pueblo ante los dioses llevando la ofrenda del dolor y la entrega a cambio del alimento, la herida a la selva en pos de de la abundante cosecha. Mañana seremos tan magnánimos que seremos dignos de ser perdonados a los ojos divinos y ascenderemos a categoría de héroes a los de nuestros hermanos. Ahora solo somos humanos y  débiles; necesitamos beber agua.

Arroyo en la zona arqueológica de Palenque, Chiapas

lunes 2 de octubre de 2006

Sabino

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Sabino. Testigo del mundo –guardia que observa firme desde el  pueblo de Santa María del Tule.  Belleza extraordinaria y prodigio que la naturaleza  le regaló entre muchas otras cosas al Estado de Oaxaca hace ya mucho tiempo. Sus formas caprichosas de fruncir el ceño, formando figuras y  entretejiendo historia para sorpresa de propios y extraños., me parece una forma singular  de comunicarse con nosotros.

 

Árbol del Tule; Santa María del Tule, Oaxaca

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